Marcar la cola

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Refiérase al acto de establecer una marca que, en realidad, solo existe en el ámbito de lo imaginario. Consiste en presentarse en una cola de aspirantes a comprar un producto regulado, esperar a que se coloque alguien detrás de nosotros y pedirle que nos guarde el puesto “que ya venimos en cinco minutos” (en realidad nos vamos a marcar otra cola diferente). En casos desesperados o de mala cara, también se le pide al que está adelante. La práctica suele derivar en episodios que van desde la solidaridad hasta el noviazgo fugaz, pasando por la indignación o la mera sorpresa.

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