Aguantar la pela

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Se refiere a la capacidad infinita de sufrir en silencio que tiene el venezolano. Ya sea que pase hambre, que le falten medicinas, que no se bañe por escasez de agua o que la luz del día por una ventana sea lo que más cercano a un televisor prendido que ha visto en años, el venezolano dirá en redes sociales, en los correos y en las videollamadas una vez a la cuaresma que “está bien” y que “no se preocupen que ya comió”. El que aguanta la pela sabe de sadiqueo en carne propia y por más rudo que se la dé, suelta su lagrimita escondido como Rocky levantando el cinturón de campeón luego de recibir puños hasta por dentro de las uñas.

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